Reflexión 1 y 2: De los medios a las mediaciones “Martín Barbero”
sabe distinguir la verdad”
MAQUIAVELO.

Que sencillo resulta para cualquier ser humano hablar un poco sobre el tema de la comunicación; mucho más cuando la palabra puede ser asociada con un sinnúmero de términos a la hora de definirlo, lo difícil, entonces, aparece cuando intentamos abordarlo desde sus orígenes, historia, y desde aquellas relaciones que se desprenden al entrar en contacto con las sociedades humanas. Es por esto que Martín Barbero presenta en este libro como centro del debate, las articulaciones entre los medios de comunicación y movimientos sociales, entre prácticas comunicativas y la pluralidad de matrices culturales. “(…) las dificultades, en la primera parte, para articular un discurso que, siendo reflexión filosófica e histórica, no se distancie demasiado ni suenen exterior a la problemática y la experiencia que se trata de iluminar. Y a ratos, la sensación doblemente insatisfactoria de haber quedado a medio camino entre aquellas y éstas”. (Barbero, Introducción)
Un recorrido, que aunque requiere gran reconocimiento de los procesos históricos que han generado este tema en particular, deja claro su vinculación con los procesos de globalización, así como con la emergencia de sujetos sociales e identidades culturales nuevas. Muchas pueden ser las concepciones que a través de los tiempos se hayan tenido y aún se tengan sobre el sentido del pueblo en la cultura y éste mismo en la política. Habrá quienes legitimen la invocación del pueblo desde lo culto y lo popular, desde la razón o del romanticismo, pero en últimas, queda por reconocer que es él el verdadero fundamente de la sociedad. “A la noción política del pueblo como instancia legítimamente del gobierno civil, como generador de la nueva soberanía, corresponde en el ámbito de la cultura una idea radicalmente negativa de lo popular, que sintetiza para los ilustrados todos lo que éstos quisieran ver superado, todo lo que viene a barrer la razón: superstición, ignorancia y turbulencia”. (Barbero, 1998:4)
Todo este recorrido con el fin de plantearnos ese interrogante por la cultura desde la sociedad como sujeto que asegura la intersubjetividad de las posibles experiencias y desde le procesos históricos de formación de lo popular y el sentido social de las diferencias culturales. “Y un primer rasgo clave de esa imagen es la lúcida percepción de la cultura como espacio no sólo de manipulación, sino de conflicto, y la posibilidad entonces de transformar en medios de liberación las diferentes expresiones o prácticas culturales”. (Barbero, 1998:16)
Aparece aquí el tema de la comunicación, el cual se ha convertido en un espacio estratégico desde el cual pensar los asaltos y las objeciones que dinamizan estas sociedades-encrucijadas (un medio camino entre el subdesarrollo precipitado y una modernización compulsiva). De ahí que la comunicación se torne cuestión de mediaciones más que de medios, cuestión cultura, y por tanto no sólo de conocimientos sino de re-conocimiento; entendido este como la reapropiación histórica de la modernidad latinoamericana y su destiempo, que abriendo brecha en la tramposa lógica de la globalización capitalista aparenta agotar la realidad de lo actual.
Ahora, adentrarnos en ese mundo misterioso que encierra la relación sociedad/masas, es entender que las masas se encuentran ahora dentro, fundiendo el tejido deas relaciones de poder, deteriorando la cultura y desintegrando el viejo orden, “Una enorme masa de personas semejantes e iguales, que incasablemente giran sobre si mismas con objeto de poder darse los pequeños placeres vulgares con que llenan sus almas”. (Barbero, 1998:30) Es sí como la idea de masa pasa a designar la tendencia de la sociedad a convertirse en la agregación de individuos aislados; mientras el gobierno se convierte en el órgano instintivo de dichas masas.
Éste fenómeno psicológico (las masas), por el cual los individuos están atravesados como una alma colectiva, los hace comportarse de manera diferente a como lo haría cada individuo aisladamente. “Son un energía pero sin control”. (Barbero,1998:33) Es por esto que no se puede hablar de un hombre masa único en alguna época; pues este habita todas las clases, son suyas todas las referencias socio-históricas. Todo un fenómeno con el que se ha vivido y con el que se vivirá, algo así como un estilo de vida o un espacio de socialización que ha ido acompañando al ser humano durante su recorrido histórico. “Hoy esa función mediadora la realizan los medios de comunicación de masas”. (Barbero, 1998:44)
La socialización en la actualidad pasa a ser tarea de los filmes, la televisión, la publicidad (mentores de la nueva conducta humana), desplazando de esta manera, el rol de la escuela y la familia. Aparece así la posibilidad de una comunicación entre diferentes estratos de la sociedad y una gran circulación en el tema cultural. “la sociedad de masas ha suscitado e intensificado la individualidad, esto es, la disponibilidad para las experiencias, el florecimiento de sensaciones, emociones, la apertura hacia los otros (…) Ha liberado las capacidades morales e intelectuales del individuo”. (Barbero, 1998:45)
Todo un tiempo de segregación cultural entre las clases viene a romperse con la sociedad de las masas, un encuentro que se intensificó por el flujo del cine, la radio, entre otros. Lo que nos queda para reflexionar, entonces, es acerca del planteamiento que hace Rosenberg sobre como la cultura de masa arrastra la tendencia a confundir cultura con diversión y a mezclar lo genuino y lo bastado hasta tornarlos indistinguibles. Pero al fin de cuentas, es una realidad que el surgimiento de la nueva cultura no se halla ni en el capitalismo, el romanticismo o en la democracia, es la tecnología modera la cusa necesaria y suficiente de la cultura de masa. Es por esto que existe “la necesidad de incluir en el estudio de lo popular no solo aquello que culturalmente producen las masa, sino también lo que consumen, aquello de que se alimenta; y la de pesar lo popular en la cultura no como algo limitado a lo que tienen que ver con su pasado –y un pasado rural-, sino también y principalmente lo popular ligado ala modernidad, el mestizaje y la complejidad de lo urbano”. (Barbero, 49)

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